Guillermo Ortiz

Guillermo Ortiz tiene dos libros publicados “Ángeles, demonios, viajeros y suicidas”, y “Pequeños objetivos (Historias de Madrid de enero a diciembre” y va camino del tercero. Sin embargo, tiene una experiencia que lo sitúa a la altura de más de un autor profesional. Y no sólo en cuanto a literatura se refiere: es lo que se puede llamar un hombre renacentista. Si echáis un vistazo a su página personal, http://www.guilleortiz.com/ os sumergeréis en su mundo, el mundo de alguien que grita entusiasmado su visión de lo que nos rodea. Fotos, relatos, críticas de arte y cine, poesía… además, es profesor de Portaldelescritor, estudiante de filosofía, periodista y soñador vocacional.

¿Recuerdas cuando empezaste a escribir y por qué?

Empecé a escribir a los 7-8 años, historias de suspense de un héroe llamado Luis Luisote que venía a ser una especie de Sherlock Holmes. Luego estuve manteniendo un diario personal durante toda la adolescencia, hasta que decidí que quería contar historias a otra gente, no sólo a mí mismo.Ahora escribo por puro vicio. Reconozco que no sé hacer otra cosa. Ya ha pasado ese punto en el que piensas si lo haces bien o mal, simplemente lo haces y que sea lo que dios quiera…
 

¿Esperas vivir de la escritura?

Me encantaría vivir de ello, pero, ahora mismo, lo que escribo no es precisamente comercial. Nadie apuesta por los libros de relatos. Quizás, en el futuro, si me atrevo con la novela… También puede uno vivir de manera relativamente decente con el periodismo, que no deja de ser un género literario en nuestros días, pese a sus sombras.
 

Eres blogger e impartes un curso de “Creación de blogs mantenemiento y estilo” en Portaldelescritor. Empecemos por la pregunta del millón: ¿Qué es un blog?

Un blog es una ventana propia al mundo, que a su vez hace de espejo de ese mundo. Es una voz que crea la realidad a la vez que la refleja y, en ocasiones, la transforma. Es el futuro de la comunicación. El presente, más bien.
 

¿Qué se puede aprender sobre crear un blog?
Los blogs ahora mismo tienen mil formas y mil posibilidades técnicas. Es bueno conocerlas. Es bueno saber además qué tipo de cosas potencia el medio, es decir, Internet. Qué clase de textos se leen con más facilidad, qué otra gente anda por ahí haciendo lo mismo que tú, para no creerte Adán en el Paraíso. Pero lo que no se puede aprender es a tener una voz propia. En el curso no se pretende que los alumnos hablen como el profesor, simplemente me encargo de desplegar ante ellos un enorme abanico de posibilidades. Y ellos eligen. Eso es aprender.

Tienes un blog personal en http://bretguille.blogspot.com/; cuéntanos ¿cuáles son esos “pequeños objetivos”?

“Pequeños objetivos” es el nombre de mi primer libro en solitario. Un libro de relatos realmente hermosos, je je. El blog salió de la página que creé para el libro, así que le puse ese nombre.
El título tiene como origen un consejo que me dio una amiga que pronto será una estrella de la música, Inés Thiebaut: cuando estás empezando algo, en mi caso escribir, no hay que marcarse grandes metas sino empezar por lo básico, ir avanzando como hormiguita, fijarte objetivos que vayas a poder alcanzar para evitar frustraciones…
 

Tienes, además, varios más: de baloncesto, de tenis… ¿cómo llevas esa esquizofrenia? ¿Se pelean mucho entre sí los Guillermos
en la blogosfera?

La esquizofrenia en pequeñas dosis la llevo bien. No sólo tengo blogs de distintos deportes, sino en distintos idiomas, eso lo llevo peor. Es periodismo puro y duro.
También tengo un blog secreto –shhhhh- que los alumnos del curso pueden consultar, en el que me dejo llevar por completo y a veces hasta parezco humano.
 

Impartes además, en Portaldelescritor, el curso de Redacción y Estilo y el Curso de escritura de Microrelatos. Este género está en auge últimamente ¿no?

No podemos obviar que es una época de velocidad. Cuanto antes acabes, mejor. Acabar de escribir, acabar de leer… El microrrelato es a la fuerza el género literario del futuro.
 

Está claro que la brevedad es la máxima virtud de un microrelato, pero ¿hay más?

Escribir un buen microrrelato es muy difícil, pero ir acercándose poco a poco es de lo más gratificante.
El microrrelato tiene que acabarse en sí mismo. Puede sugerir, pero tienes que tener la sensación de estar ante algo terminado, con cohesión y que se puede comprender por sí mismo. Se mueve en el filo de una navaja.
Tiene que ser ingenioso –o es bueno que lo sea- para llamar la atención, pero no puede ser un chiste sin más…


Es un curso que merece mucho la pena por eso, por ver cómo entre todos vamos acercándonos a esa especie de Eldorado imposible.Uno tiende a pensar que cuánto más breve es un texto más fácil y más
rápido de escribir. ¿Te parece que es así?

Si es malo, sí. Si el texto es bueno, ocurre todo lo contrario: cuanto menos espacio, más precisión y más talento hace falta.
 

Te dejo con algunos amigos que quieren hacerte unas preguntas: Gabriel García Márquez: Escribir una novela es pegar ladrillos. Escribir
un cuento es extraer el cemento ¿Y el microcuento?

Es un continuo sacar cerillas para encender la caldera. Algunas se apagan demasiado pronto, pero cuando consigues el propósito, puedes sentarte tranquilo, cómodo y calentito.

Augusto Monterosso: ¿Cuál es tu microrelato favorito (aparte del mío de “El dinosaurio”, por supuesto)?

Creo que Cortázar es un maestro del microrrelato y creo que muchas de los que aparecen en “Historias de cronopios y de famas” merecen estar entre los mejores de la historia. Como sólo puedo quedarme con uno, me quedo con el que se llama “Viajes” y dice:

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acto declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.
Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de “Alegría de los famas”.
Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: “La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad”. Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos y así es como viajan los cronopios.


Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a ver porque ellas no se molestan.
18 líneas perfectas.

 Max Aub: Esto no tiene nada que ver contigo, pero aprovecho ¿cuándo van a reconocer los críticos literarios que el cuento más corto del mundo lo escribí yo, y no Monterroso?

Él siempre supo venderse mejor… Me temo que es una cuestión de publicistas…

Bret Easton Ellis: Si la Generación X ha muerto -admitámoslo ya- y la Y ha multiplicado por dos su velocidad… ¿Cuál será el resultado de Z?
¿Ves actualmente algún movimiento “generacional” en literatura?

La Generación Y fue la que glorificó a la X. Ninguna generación se glorifica a sí misma. En el momento en el que se empezó a hablar del grunge, el grunge murió. La Y fue una generación crítica, pero creo que también agoniza. Quizás tu discípulo Chuck Palahniuk (“Club de lucha”) fue su máximo exponente. La Z es una generación algo holgazana, conformista, de treintañeros en casas de sus padres.
Su literatura (nuestra literatura) será una literatura de Internet e i-Pod. En pocos años todo el mundo estará publicando su blog, ya lo verás… Por cierto, ¿te importaría firmarme un autógrafo?
Y retomando la entrevista: cuéntanos de qué tu nuevo el libro y ese proyecto con la editorial Grupobuho.


Pues para estar a la altura de mi tiempo, es el resumen de un blog que desapareció de Internet por esas cosas que tienen los servidores… Antes lo llamarían diario y sería una cosa muy antigua, ahora se llama “blog” y eres el más moderno.
 

Háblanos de la relación que tienes con las demás artes:

Tengo la música en las venas. Mi tío y mi madre se han ganado la vida como compositores de canciones para Luz Casal, Joaquín Sabina, Ana Torroja… Ahora bien, ese gen saltó en mi generación. Soy incapaz de escribir una canción con un mínimo de calidad, me pasa más o menos lo mismo que a La Oreja de Van Gogh.
Del cine me gusta todo, pero, como es normal, sobre todo los cortometrajes. Hay verdaderas maravillas en ese género. Probablemente, los mejores cortometrajistas del mundo están en España. Cuando se haga un corto mejor que “7.35 de la mañana” de mi amigo Nacho Vigalondo, por favor que me avisen. Yo lo llevo intentando un tiempo.Sin éxito.

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