Pelayo Fueyo: Poesía asturiana

pelayofueyo140.jpgPelayo es uno de los escritores más relevantes en el entorno de la poesía asturiana actual. Para mí ha sido un honor conocerlo y para mi compañero Héctor, que fue el que realizó la entrevista ha sido toda una experiencia.ENTREVISTA PERSONAL ( por Héctor Gómez Navarro)
La niñez se presenta como un territorio cerrado en su obra, al que se mira desde la nostalgia. ¿Qué queda del niño en el poeta?

El niño, como decía Wordsworth, es el padre del hombre, porque las primeras experiencias, el primer encuentro con el imaginario, se tienen en la infancia. Con el tiempo, nos hacemos más acendrados, más encorsetados por las exigencias del sistema, por la edad… Creo que del niño siempre tiene que quedar algo, porque de alguna forma la poesía es un salto al vacío del inconsciente, y todas las experiencias en la infancia, que más que un tiempo cronológico es un tiempo de la imaginación, inducen a esa fascinación que es la que recupera luego el poeta.

¿Puede ser que la niñez sea el momento en el que el hombre es más sabio?

Más que sabio, diría vividor, contemplador, sentidor de las emociones que le embargan. El niño es todavía inconsciente del paso del tiempo, para él el tiempo es algo elástico, infinito.

Ya que comenzamos a hablar del tiempo, en su obra es constante la metáfora del reloj de arena. ¿Se puede dar la vuelta la tiempo, como se da a un reloj de arena?

Sí, pero con peligro. Recurriríamos a utilizar una máscara desde la realidad, que no conviene si intentamos atrapar la huida del tiempo.

¿Cómo evoluciona la idea de tiempo en su trayectoria?

Hay un tiempo vital y un tiempo literario. No sé hasta qué punto ese tiempo vital influye en la estilística de la poesía. Lo cierto es que el tiempo poético abarca muchas más cosas, es un tiempo que se amplía al revivirlo desde el distanciamiento.

En Lección de magia expresa que sacar del cuerpo los recuerdos es volver a vivir.

Es como cuando uno agota todas las posibilidades de metaforizar una ciudad; tiene que cambiar de ciudad. El poeta es un buhonero, un vagabundo de la realidad. Se trata de crear una armonía, una asociación imaginaria entre aquellas cosas que nos convierten en seres humanos.

El poeta, cuando escribe, ¿Siente la emoción que sentirá quien lea sus versos?

La función de la poesía, aparte de ser una forma de conocimiento, es establecer una comunicación. Por una parte está lo que escribe el poeta, pero hay un universo de significados que corresponden a los lectores.

El poeta, cuando escribe, e incluso antes de escribir, cuando tiene la preconsciencia del poema, está sintiendo una emoción. Después, se expresará con unos recursos, con la lengua convencional. Entre la emoción y la comunicación hay un código, y por ello es difícil saber hasta qué punto el poeta muestra su auténtico yo al lector.

¿El poema es la respuesta a algo que no se sabe preguntar?

Creo que sí. La poesía es un acto de bondad hacia alguien que no te lo pide, que puede que ni siquiera exista, pero para aparecer no necesita una pregunta, un requerimiento. La poesía se impone por sí sola.

Yorik, el personaje de Shakespeare, aparece en dos de sus libros. ¿De dónde viene esa predilección por el personaje?

Habría que entenderla desde una admiración por el tema de Hamlet. Yorik es un hueso, pero un hueso que simboliza muchas cosas. Por una parte, la reflexión que provoca en Hamlet, pero también la nostalgia por lo que pudo haber sido y no fue. Utilizando una expresión imaginaria, es una calavera con los labios pintados, la imagen de la nostalgia.

Es, también, un símbolo universal, lo que queda de nosotros. Si la cogemos, podemos tener la sensación de que es un objeto cualquiera, pero esa calavera ha sido una persona, y esa dualidad es algo que me inquieta, que me impacta.

Hay también, en su obra, poemas que se ponen en boca de otros poetas, como pueden ser Pessoa o Baudelaire.

Con esos poemas no pretendo hacer una imitación, ni un homenaje desde fuera, sino una asunción, una asimilación de mi interpretación de ese poeta. A partir de esa interpretación, construyo una situación en la que hago hablar al poeta.

Para mí es importante esta forma de interpretación de la poesía, no tanto por hacer un homenaje al poeta, sino por tener una nueva perspectiva de su voz literaria.

El espejo es una imagen de gran importancia en su obra, hasta el punto de servir de inspiración para todo un libro.

El espejo es para mí un símbolo obsesivo. Es donde se pueden reflejar todas las cosas, y eso lo convierte en el origen de todos lo símbolos.

En mi caso, es una obsesión no sólo por el reconocimiento físico. Coquetería aparte, es fascinante ver cómo te transformas, cómo vas envejeciendo, pero también representa una visión metafísica del mundo. ¿Qué refleja un espejo frente a otro espejo? Puede que el Universo.

Esto podría llevarnos a Borges.

Por supuesto, para mí leer a Borges ha sido una gran experiencia. Hay veces en las que no quiero reflejarme como me reflejo. De alguna forma, se le pregunta al espejo por la infancia, por ese amor perdido, por tus amigos, por todo, pero quien te responde es ese fantasma que habita detrás del espejo.

En su obra, también aparece con fuerza la imagen del amor a través del tiempo y de los amantes que se encuentran desde tiempos separados para unirlos.

La esencia de ese tipo de poemas es un amor no estrictamente simbólico, sino más bien platónico. Me interesa, como a Salinas, purificar la experiencia amorosa buscando nuevas perspectivas para tratarlo. Para mí, es interesante cuando el amor se convierte en un juego de ausencias y presencias, de invocaciones y evocaciones, desencuentros y encuentros, pero también cuando se convierte en metáfora. El amor puede ser una metamorfosis ideal de los personajes, por ejemplo al imaginarse a la mujer como una niña que él mismo conoció, y vive, como decían los griegos, la anagnórisis, el reconocimiento.

“Eterno es poema inacabado,

que me lleva su tinta hasta tu cuarto”.

El amor, de alguna forma, a partir de la infancia, es el estado final. No sólo el amor carnal, también el amor poético. Aparte está el tema de que el poeta puede ser un poco ligón. El poeta transforma esa experiencia, que es algo mental, en algo estético, y que también busca ser correspondido.

A nivel formal, en sus libros más recientes, el ritmo va siendo más fluido, y las metáforas, la imágenes, más limpias.

Sí, en especial en este libro [La herencia del silencio], los símbolos van siendo más limpios, y a la vez con más matices. Las metáforas se hacen más transparentes, y esto da una sensación de sosiego, de quien se deja llevar. Hay una experiencia añadida. En los libros anteriores había más juegos con el espacio y el tiempo; en este, en cambio, hay más experiencia, más presencia de la anécdota, de lo que de uno. El lenguaje es más depurado, sin grandes alharacas sintácticas; es llano.

La depuración del lenguaje, ¿la da la edad, la experiencia tras varios libros, o es una opción estética?

Es una opción, desde luego, pero hay una experiencia técnica. Es decir, a los dieciocho años puedes dominar el endecasílabo, el alejandrino, puedes tener un don personal, pero es con el tiempo cuando aprendes a utilizarlos para crear una música, un ritmo determinado. Es con el tiempo, cuando llega un verso y lo cambias, lo transformas para que hable con las palabras y con el ritmo, cuando consigues un producto más verdadero, más rotundo.

¿Cómo ha vivido la experiencia de estar en la dirección de una revista literaria?

En esos momentos, uno asume una serie de problemas: con la imprenta, con las ediciones, pero también la satisfacción de encontrarte con el producto hecho. En especial cuando eres joven, y parece que te contentas con cualquier cosa, encontrarte con la revista en toda su sencillez, su humildad, es un placer. Pero, con el tiempo, ves que no es todo lo que pretendías crear.

Sabemos que está preparando la edición de su obra completa. ¿Qué sensación le produce, siendo todavía joven, la aparición de toda su poesía compilada?

Sientes el proceso de tu propio cambio, desde los primeros libros hasta La herencia del silencio, después de que muriera mi padre, luego Lección de magia, donde soy más expresionista. La compilación está hecha a sugerencia de un amigo, quien me dijo que, después de dieciséis años publicando poesía, pudiera ser buena idea reunir mi obra completa.

“Afán de poeta es estructurar un tiempo imaginario”.

El tiempo del paraíso. El poeta lleva al presente toda la magia de la infancia, lo que parece perdido, llega a conclusiones que no vienen desde la razón, sino del puro placer, un placer que trasciende lo real.

CUESTIONARIO DE PROFESIONALES

Ya sabes que en esta página somos noveles. Estamos deseosos de aprender de los que ya tenéis cosas que decir. ¿Podrías escribirnos una frase, o poesía o cuento corto de aliento?

Yo fui un niño encantado por una rosa roja

que se fue marchitando en las manos de un joven.

Algunas noches sueño que aspiro su perfume,

y ,al despertarme, lloro sobre la rosa negra

que, para mi consuelo, brotó de sus cenizas.

¿Recuerdas cuando empezaste a escribir y por qué?

- Yo, de niño, compaginé la lectura con el dibujo, pero, con el tiempo, me he decantado por lo primero. Creo que la primera vez que escribí un poema fue para dedicárselo a una niña guapa del colegio, cuando tenía doce años.

¿Sobre qué escribías cuando empezaste y cuál ha sido su evolución?

-Cuando empecé, escribía poemas de amor platónico, muy a lo becqueriano; también poemas vagamente reflexivos con una pizca de imaginación. Ahora, escribo poemas de amor más experimentados pero sublimados ,también poemas a la infancia como paraíso perdido, y, por último, la reflexión me ha llevado a la metapoesía.

Cuéntanos un poco cual ha sido tu trayectoria literaria y tus experiencias. Tus sentimientos en cada momento y las vivencias más importantes… reconocimientos, premios, presentaciones de libros particularmente emotivos…

-Mi salto cualitativo fue pasar de escribir romances con una carga ética a poemas de corte postista. Luego, me influyó el surrealismo por lo que tenía de apertura, pero siempre matizado por la reflexión y la contención. Esto me llevó, de forma casi natural, al simbolismo francés y a otros poetas, pero ahora hago una poesía más perspectivista y menos hermética. En cuanto a las experiencias más importantes partieron de una revista que sacamos en el instituto y obtuvo un premio: El fonso. Más tarde, participé en una revista de la Facultad de Filología. la espléndida Hojas Universitarias. Luego, entre otras cosas, fui miembro de una tertulia literaria.

-A los veinte años, formé con los poetas José Luis Piquero y Juan Alfonso Fernández una tertulia literaria en el Café San Remo, donde nos dedicábamos a destripar poemas y a cuestionarnos obsesivamente por qué escribíamos poesía. Gracias a otro poeta mayor que nosotros, Juan Muñiz, accedimos al profesor y poeta José Luis García Martín, que se reunía con otros escritores en la Cafetería Oliver, y pronto participamos de las dos tertulias y conocimos a otra gente con nuestras mismas inquietudes. En el día de hoy, diez y siete años después, seguimos reuniéndonos en el Centro Cívico los miércoles, y en el Yuppi del Rosal y, más tarde, en la Cafetería Apolo los viernes. Alí hablamos de libros, revistas, concursos y corrillos de poetas, pero también de cine, pintura, viajes, política,etc

- Al principio, me contentaba con publicar un cuaderno de poesía para sentirme feliz y dueño de una fama que no existía. Con el paso del tiempo, vas cogiendo responsabilidades, como codirigir una revista que se llamaba Escrito en el Agua., que nos facilitó contactos con gente mayor y menor del panorama poético español . A partir de ahí, surge la posibilidad de publicar en otras revistas y fabricar cuadernos, hasta que llega la primera publicación seria. Con ello ganas en ambición y seguridad, sobre todo cuando sabes que ya eres una referencia en el mundillo poético español..Más tarde te haces más crítico y criticado, pero eso es algo habitual.

-He ganado tres premios de poesía en el Instituto Alfonso II, un accesit en un certamen de poesía de la Universidad de Oviedo, el premio de TV en Asturias, luego dos veces el Premio Dafne de Poesía, y obtenido el Premio de la Critica de Asturias. También ha sido muy gratificante participar en diversos recitales, como el que se organizó a raíz de la guerra de Yugoslavia, con una ONG.

–Si es que me hablas de mis libros de poemas, y como no lo sugieres más adelante, te daré el título de los mismos .Memoria de un espejo, en Zigurat, Ateneo Obrero de Gijón, 1990, El mirador , en Oliver, Oviedo, 1992, Parábola del desertor , en Hiparión, Madrid, 1997, y La herencia del silencio ,en Pre-Textos, Valencia, 2003. Aparte, acabo de sacar en Eikasia el libro de aforismos poéticos titulado Lección de magia .

Es importante leer para escribir.

¿A qué edad empezó tu pasión por la lectura?

¿Con qué tipo de literatura?

- Es fundamental. Sin leer jamás podrás evolucionar a partir de esos primeros poemas que surgieron desde una vocación incipiente. No se sabe por qué uno evoluciona de una forma u otra, pero con el tiempo vas interiorizando las lecturas poéticas que marcaron un canon hasta alcanzar tu voz personal, o sea, configurando el estilo.

-A los ocho años, mi tía me regaló un libro de poesías de Ramón de Campoamor. Aunque no sea santo de mi devoción, reconozco que aquella lectura me inspiró curiosidad y me llevó a leer a autores más importantes.

-Aparte del autor citado, yo leía novelas de aventuras. Julio Verne, Karl May, H.G.Welles, etc.También libros sobre personajes históricos o de ficción de la serie Joyas Color, como las dedicadas a Napoleón, Ricardo,Corazón de León, la Capitana del Yucatán, etc.A su vez, recuerdo haber leído algunos florilegios, como una antología de poesía sudamericana, por ejemplo.

- A parte de los libros mencionados, cuando cumplí diez y seis años y pude sacar mi tarjeta de lector, leí muchísima poesía. A su vez, fui descubriendo escritores como Herman Hesse, Dostoyevsky, Hemingway, Kafka, etc .Como cuentistas, a Maupassant, Chejov, Poe, Borges, Cortázar, etc. Como dramaturgos, a Beckett, Strindberg, Arrabal o Valle-Inclán, entre otros. Como aforistas, a Chanfort, Gracián, Ciorán o Gómez de la Serna. Por no hablar de poesía. Últimamente, me dedico a leer libros sobre estética y filosofía en general.

¿Qué libro o libros te han marcado más?

¿Qué autor/es nos recomiendas y por qué?

- En mi infancia, me marcó la lectura de Marcelino, pan y vino , de J.A. Sánchez Silva.

Recientemente, El perfume, de Patrick Suskind .Como libro de poesía, La tierra baldía de T.S. Eliot.

¿Qué autor/es nos recomiendas y por qué?

- Antonio Gamoneda, además de ser un clásico en vida, su poesía ha evolucionado estilísticamente sin perder los cuadrantes de lo telúrico, con una gran fuerza elegíaca, y que se ha ído sintetizando hasta crear un entramado de símbolos que resumen una visión del mundo.

¿Crees que hay un tipo de literatura para cada momento?

-Supongo que los escritores, como hombres de talantes variopintos, hacen una literatura que aporta a la temática un tono determinado. En un aforismo digo:

“Soy el apologeta del día, el poeta elegíaco de la tarde, y el poeta visionario de la noche..”

- A thing of beauty is a joy forever., de John Keats
Una cosa bella es un gozo perenne

¿Crees que es más fácil escribir sobre cosas tristes que sobre cosas alegres?

- Yo creo que hasta los poemas más celebratorios tienen un fondo de melancolía. Escribir un buen poema sobre cosas alegres tiende a la simplicidad porque aportan compañía al lector pero no suelen conllevar emoción. Yo. que soy un poeta más bien nocturno, navego por las oscuras aguas del inconsciente, lo que puede ser una droga para el lector .Pero eso, siempre sereno.

¿Qué es lo que te resulta más difícil de describir?

- La poesía erótica.

¿Cuál fue el libro que más te ha costado escribir?

- Posiblemente Memoria de un espejo, mi primer libro, por dos cosas: primera, porque me ayudó a reconstruir la conciencia después de una crisis nerviosa, segunda, por la complejidad inherente a componer veinte poemas sobre el mismo tema –el espejo- con una sólida estructura.

¿En qué momento empezaste a considerarte escritor? Y dada la página que es, danos algún consejo a los escritores que estamos empezando.

-Cuando escribí el libro –aún inédito- Oquedad , de corte postista, y, habiéndolo prestado a un profesor y escritor amigo –el tristemente desaparecido José Doval- me dijo. “El 90 por ciento de los inéditos que leo no tienen la calidad de este libro. Eres un poeta.

Mi consejo es ser fiel a sí mismo. Porque si crees en lo que haces y persistes, ayudado y no contaminado por otros autores, acabarás, más tarde o más temprano, haciendo reconocer a los demás lo que eres capaz de aportar. Para ello hay que ser fuerte, no caer en las trampas de la mente, y no hacer caso ni a los vanidosos ni a los envidiosos.

¿Qué opinas de la relación entre biografía y escritura?

- Es posible que un tanto por ciento de los novelistas ejercen su oficio sobre materiales de la experiencia, pero con el suficiente distanciamiento como para hacer de ello materia de ficción. Entre los poetas hay mayor distancia entre biografía y poesía, por lo abstracto del desarrollo del punto de vista, caracteres aparte. Yo tengo un aforismo que dice. La poesía es un epitafio a un tiempo imaginario.

¿Qué es para ti una musa? ¿Tienes musa?

- Puede ser cualquier entidad referente a un mito que me insufle el poder de la creación. Para mí, la musa, como mujer hermosa, me aporta armonía y belleza, pero no tiene por qué inspirarme más allá de la contemplación. En mi caso, mi musa es una tela de araña imaginaria –y soy aracnofóbico- que va atrapando palabras surgidas de un estado especialmente emotivo, y que voy combinando hasta dar con el poema.

Pelayo FUEYO

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